Artículo en EL PERIÓDICO

Una mamá periodista ha venido a pasar la mañana con nosotras en El Petit Molinet y ha plasmado sus impresiones en el artículo «Educar con amor (y sin prisas)».
Aquí el estresante ritmo de la ciudad queda fuera. Casi como si no existiera. En los bajos del 12 de la calle de la Concòrdia, en el Poble Sec, mandan -en el buen sentido de la palabra- los niños; y los niños no entienden de prisas. Seguramente por eso, la llegada al Petit Molinet es escalonada. Frente a las puertas de este colegio -que en realidad no es tal, sino una asociación de familias para la crianza comunitaria-, no se viven las típicas imágenes mañaneras del pelotón de padres y niños a las nueve menos diez invadiendo la acera. Aquí los niños, las familias, llegan todas a partir de las nueve, ninguna antes, y de forma pausada. Una a las nueve y diez, otra a y cuarto, otra a y veinticinco… Sin hacer ruido, cada cual con su propia llave, como si entraran en casa.